miércoles, 12 de diciembre de 2007

Las palabras con sangre son las letras de las penas.

Apocalipsis


Camino dormido, en el Apocalipsis de mis tardes, he sido vencido por el caballero negro que cabalga en su corcel de fuego y sedujo a la rosa de los vientos, aquella rosa que cuide en mis sueños, que protegí de hasta la muerte, desvainando mi espada, cortándole la garganta al infierno con tal que no marchite sus pétalos de seda, hoy me desconoce, sus hojas son témpanos y sus espinas veneno para mis recuerdos, ¿qué ocurrió mi amapola nocturna?, ¿Qué negra magia empavono tus sonrisas?.
Estoy siendo seducido por una soga quien me promete el final de mis tormentos, el descanso de mi alma, en la tajada oculta de la luna, en donde reviven los muertos, mis pies solo son hilachas de los pasos que anduvimos junto, mis rodillas me tiemblan y mis ojos...no rescatan la mirada dulce de los tuyos.
Esperare que se despierte la luna para comenzar el ocaso de mis días, engalanare a la noche con el ultimo de mis eventos, tan solo saltare de la silla que retendrá mis últimos momentos, me despedire en silencio de la gente, las canciones y los versos, para unirme a las estrellas, los gladiolos y los sarmientos.
Tan solo ella podria frenar el crepúsculo de mi oda, sabe muy bien que puede hacerlo, pero no quiero que sean con palabras que apuñalen, quisiera que me regale un abrazo y un te quiero, pero que renazca de sus labios vivos, si no es así yo sabré que estará mintiendo, que olvide los aludes de miradas negras, que el otro día en nuestros ojos fueron floreciendo.
La luna ya aparece, la silla me espera, la soga me sonríe, ¡adiós mundo!, ¡Adiós amigos!...¡hasta siempre mi primavera! nos veremos quizás en otras vidas , en otros mundos, en otros cuentos.

Autor : Victor Rocco

2 comentarios:

Martín Bolívar dijo...

No te alejes y vuelve, sigue escribiendo desde tu tierra de letras sur. Tienes lectores fieles. Saludos.

mar dijo...

Y tambien tienes sangre en las venas, que se derrama en tus letras.
Saludos.